Entrevista a Bernardo Oróstica, técnico del Laboratorio de Manufactura

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Bernardo Oróstica es técnico del Laboratorio de Manufactura, más conocido como el “Taller de Molina”, instalación perteneciente al Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Chile (DIMEC U. Chile) que está ubicada en Unión Latinoamericana con Abate Molina.

“Todo lo que tengo se lo debo a la Universidad de Chile. Estoy muy agradecido”, señala Bernardo que comenzó a trabajar en la Universidad de Chile en marzo de 1980. Posteriormente, en 1982 contrajo matrimonio con Patricia Contreras, con quien tuvieron un único hijo, Felipe Oróstica Contreras, que actualmente estudia en la Universidad Federico Santa María.

En noviembre del año pasado, en el marco de la conmemoración del aniversario 178 de la Universidad de Chile, fue reconocido por sus 40 años de servicio en la institución.  Te invitamos a conocer parte de su historia en la siguiente entrevista.

 

– ¿Cómo llegó a la Universidad de Chile?

Mi hermano, Pedro Oróstica, era encargado del Laboratorio de Termofluidos, ubicado en el Taller de Molina y allí comencé como ayudante, dando inicio a mi trayectoria laboral en el DIMEC U. Chile. Posteriormente, trabajé en el Taller de Procesos Mecánicos del Taller Molina donde los alumnos tienen sus primeras experiencias y también para desarrollar su memoria, antes de titularse. En ese sentido, siempre he apoyado a los estudiantes.

 

Recuerdo que el profesor Álvaro Valencia, actual jefe docente del Departamento, y Roberto Corvalán, quien fue académico del Departamento estaban por titularse cuando llegué al DIMEC U. Chile en 1980.

 

-¿Cómo fue su experiencia de trabajar con su hermano?

Muy positiva. Mi hermano es mayor por 7 años. Él me enseñó cómo funcionaba todo, cómo funcionaban los motores, cómo funcionaba una caldera, y así fui ganando confianza y experiencia. Con mi hermano trabajamos 4 años juntos. Él siguió en la parte de Termofluidos y yo en el Taller Mecánico.

-¿Cómo describiría su experiencia en el DIMEC?

Tengo muchas vivencias positivas. Nosotros siempre permanecimos en los laboratorios, en la parte de taller. Es una bonita experiencia porque a pesar de que estamos distantes físicamente hablando porque el taller está ubicado en Unión Latinoamericana igual compartimos harto con los funcionarios de la Torre Central. Además, yo participé al igual que Raquel Valdés, de grupo folclórico de la Facultad.  Estuve 3 años en este grupo, después me retiré.

 

Una de las grandes gratificaciones que he tenido es que los estudiantes del DIMEC en el año 2019 me dieron el premio al mejor funcionario del Taller de Molina, fue una grata sorpresa que a uno le reconozca que es un buen funcionario.

En la ceremonia de cierre de la Semana Mecánica 2019, Bernardo Oróstica, fue premiado como el Mejor Funcionario del Taller de Molina.

– ¿La mayor dificultad que le tocó enfrentar durante estos años?

Prácticamente no he tenido grandes dificultades. Con mis compañeros de trabajo nos hemos ayudado y apoyado para que todo funcionara bien. Para mí ha sido una muy buena experiencia de todos estos años y hasta que me retire, lo que será en 3 años más seguiré trabajando como lo he hecho hasta ahora.

– ¿Qué consejo les darías a las futuras generaciones?

Como consejo les digo que siempre tenemos poner lo mejor de nosotros, entregarnos al servicio de la Universidad porque es una rica experiencia, en mi caso, enseñar y apoyar a los alumnos y alumnas que llegan a los laboratorios. También, como uno va adquiriendo mucho conocimiento y experiencia en la vida, en muchas oportunidades uno le da consejos a los jóvenes que tienen dificultades, dándoles palabras de aliento.

PANDEMIA

-¿Cómo le ha tocado trabajar?

Hemos tenido algunas reuniones por zoom, prácticamente de marzo yo no estoy trabajando, pero ahora los laboratorios están demarcando para recibir a los alumnos durante el 2021. Del equipo del Taller de Manufactura lo más jóvenes están actualmente trabajando en el proyecto Eolian Solar, pero el laboratorio en sí aún no está operativo. En mi caso, a mí me ha afectado estar en la casa, porque estoy acostumbrado a estar trabajando, haciendo cosas.

¿Qué es lo que más extrañado?

Estar con nuestros compañeros de trabajo, conversar, ver los alumnos que llegan, estar trabajando con máquinas, es que lo que a mí me gusta. Se echa de menos todo.

Por Carolina Conejeros, dimec.comunicaciones@ing.uchile.cl