Charla abordó el rol de las inteligencias artificiales en el proceso de enseñanza-aprendizaje universitario 

La Dra. Verónica Villarroel, académica de la Universidad de Concepción, se refirió a los desafíos que enfrenta la educación superior en materia de docencia y aprendizaje ante la irrupción de la inteligencia artificial.

 

El pasado miércoles (27 de mayo), el Departamento de Ingeniería Mecánica invitó a la comunidad de la Universidad de Chile a reflexionar sobre las nuevas tecnologías y el impacto que tiene en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para ello, invitó a la Dra. Verónica Villarroel, académica de la Universidad de Concepción, a brindar la charla “Transformando la docencia y el aprendizaje en la era de la IA agéntica. Hacia una nueva arquitectura cognitiva en la educación superior”.

La instancia, en formato híbrido, permitió que la investigadora compartiera sus conocimientos desde el sur del país, mientras los asistentes se distribuían presencialmente en Beauchef y otros a través de Zoom. 

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Dr. Rodrigo Pascual, académico del DIMEC, quien reflexionó sobre la importancia de atender los cambios tecnológicos y encontrar una manera de introducirlos en el proceso de enseñanza sin que esto signifique una merma en la calidad de la enseñanza. 

Y es que la irrupción de la inteligencia artificial agéntica está transformando profundamente la manera en que las personas acceden al conocimiento, resuelven problemas, colaboran y aprenden. 

“Sin duda, estamos enfrentados a desafíos que no imaginamos que íbamos a tener dos años atrás. Pero producto de, por un lado, la pandemia y luego con la inteligencia artificial nos han obligado a cambiar a los docentes y a los académicos. Nos están obligando a cambiar nuestra forma de enseñar con mucha más fuerza de lo que antes lo hubiésemos pensado. A pesar de que todos los enfoques y paradigmas de enseñanza, aprendizaje y evaluación nos han pedido poner al estudiante en el centro, no lo hubiésemos hecho con tanta rapidez como lo ha exigido la realidad”, explicó la investigadora del Departamento de Psicología. 

En su intervención, la docente proporcionó varias cifras que dan cuenta del avance y profundización de la inteligencia artificial en el mundo. Entre ellos, destacaron los 100 millones de usuarios que alcanzó ChatGPT en un período de dos meses. Una cifra que es, además, acompañada por una visión positiva tanto de los estudiantes de pregrado como de los profesores. 

La académica comparó la envergadura e impacto de estas tecnologías con los años noventa, recordando sus tiempos de estudiante en la Universidad de Concepción y la introducción de Internet. 

“La forma en que acceden hoy en día los estudiantes al conocimiento es diametralmente opuesta a la forma en que lo hicimos. Tengo 51 años, estudié acá en la Universidad de Concepción, desde donde les converso, pero nosotros en ese tiempo cuando teníamos que hacer algún trabajo de investigación tenía que ir a la hemeroteca, buscar en unos ficheros, entregarle un papelito para que buscaran la revista, que tampoco podíamos fotocopiar, entonces era un trabajo muy artesanal de ir a buscar la revista, anotar en un papel, tomar apuntes y después traspasarlos a una máquina de escribir, porque no había computadores”, detalló. 

Hoy en día, ese proceso es impensado, ya que los motores de búsqueda simplifican todo. Además, entregó otros antecedentes, por ejemplo, en el ámbito de la ingeniería el uso de herramientas de GitHub Copilot aumentan la capacidad de velocidad de programación en un 55%. Más del 65% de los estudiantes reportan que la IA ha tenido una influencia positiva en su capacidad de autoaprendizaje. Más del 40% de los profesores universitarios utilizan estas herramientas de manera periódica o regular en su labor. 

Cambios entre inteligencias artificiales 

Durante su charla, la Dra. Villarroel adelantó que los principales cambios se verán son las diferentes entre inteligencia artificial generativa básica y agéntica. La primera es reactiva, responde a instrucciones directas (prompts), genera texto o imágenes en entornos aislados, mientras que la segunda es proactiva, percibe su entorno y se adapta, ejecuta acciones autónomas y multimodales y diseña para alcanzar objetivos complejos a largo plazo. 

“Nos vamos a enfrentar a esto prontamente y eso va a hacer que los estudiantes y los profesores tengamos muchas más herramientas de las que hoy día existen (…). Nuestra forma de acceder al conocimiento, de procesar la información, de dar respuesta, de tomar decisiones, va a cambiar y lo que -hasta ahora- es un comportamiento inteligente va a estar supeditado a lo que vamos a poder hacer mediante el uso de estas inteligencias artificiales al valor agregado que nosotros como seres humanos vamos a poder integrar en estas tecnologías”, comentó. 

Además, señaló que el rol de los estudiantes dejará de ser pasivo y con acciones repetitivas y arcaicas, como las prácticas de otras generaciones. Según comentó será probable que los estudiantes vayan a clases y sus dudas las resuelvan o complementen con inteligencia artificial, convirtiendo a estas herramientas en tutores permanentes. 

Es en esta línea, donde las y los docentes tendrán un rol clave, ya que serán responsables de orientarlos y guiarlos en el uso de pensamiento crítico. 

“De alguna forma vamos a tener un ecosistema de inteligencia artificial, donde vamos a tener asistentes pedagógicos, donde vamos a tener IA agéntica y generativa, vamos a poder simular escenarios, pero toda esta experiencia de inteligencia artificial va a estar guiada por un humano que, idealmente, sea un docente, donde va a poder generar una arquitectura del proceso de aprendizaje que facilite el desarrollo de habilidades cognitivas alto orden que facilite que el estudiante pueda hacer un uso ético y analítico de la inteligencia artificial y donde pueda seguir desarrollando el juicio de valor y la capacidad de tomar decisiones del ser humano.  Y, en ese sentido, esa experiencia de aprendizaje con IA también va a ser puesta a disposición de la experiencia de aprendizaje tanto el aula como fuera de ella”, sentenció. 

Redefinición de roles en el aula

La docente también planteó que la labor de los profesores cambiará. En este sentido, serán responsables de desmantelar las trampas de la IA, permitiendo que los alumnos sean capaces de hacer uso de estas herramientas de una manera correcta, que impida que los estudiantes ejecuten acciones que solo sean “copy-paste”. 

Lo anterior, implica que los académicos se transformen en un mediador y regulador ético, definan las nuevas reglas del aula y de evaluación. Asimismo el profesor será “un mentor de experiencia situada”. 

Por su parte, los estudiantes serán supervisores críticos, lo que implica validación de cálculos y razonamientos, la detección de omisiones técnicas, identificar la calidad de respuesta para un contexto profesional real, evaluación de la validez y fiabilidad de los contenidos y las citas, actuando como un filtro humano ante posibles alucinaciones del modelo. 

En relación a las prácticas pedagógicas, la Dra. Villarroel planteó que será necesario definirlas nuevamente, porque la IA representa un atajo cognitivo que no se puede seguir negando. 

Durante la charla también se refirió a los temores de los profesores asociados al uso de la inteligencia artificial: dependencia cognitiva, alucinaciones del modelo, sesgos algoritmos e integridad académica. 

“La IA puede generar respuestas perfectas. Estamos aliviando la carga en la vida cotidiana y en los procesos de aprendizaje, por lo que cada vez será más importante el juicio crítico y ética y la capacidad de estructurar preguntas complejas y contextualizadas”, puntualizó. 

Por Comunicaciones DIMEC