- Con un policy brief que indaga en si la Inteligencia Artificial puede transformar la industria chilena, la investigadora del DIMEC fue parte de la primera publicación de la serie del Co-laboratorio de Innovación con Propósito Público (CLIPP), editado por Publicaciones de la Universidad de Chile. En el texto destacaron el aporte de la IA a partir de la optimización de procesos, reducción de costos y ayuda a la sostenibilidad, entre otros aspectos.

Cruzar la Calle es un libro que invita a innovar con propósito público, con la finalidad de impulsar un mejor futuro para la sociedad. Esta revista académica, creada al alero de la Universidad de Chile, contó con el aporte de la Dra. Viviana Meruane, académica del Departamento de Ingeniería Mecánica y directora de la Dirección Académica, de Investigación e Innovación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, y la candidata a doctora en comunicación por la Universidad de Sevilla, Ninoska Leiva.
Para las autoras, la Inteligencia Artificial no es solo un tema tecnológico, es un desafío para el país. Según indicaron su impacto dependerá de la capacidad de diálogo y trabajo colaborativo que tengan los actores provenientes del mundo público y privado, lo que permitirá generar cambios.
En esta publicación participaron con el texto: “Inteligencia Artificial aplicada a la industria: oportunidades y desafíos para Chile”, participaron en esta publicación que convocó a expertas y expertos en cinco temáticas transversales: colaboración policéntrica, conocimiento transdisciplinar, incorporación tecnológica, innovación con implementación y medición anticipada de efectividad.
En primer lugar, las autoras agradecieron la invitación de la Dra. Teresa Matus, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, y coordinadora de la revista Cruzar la Calle.
Este artículo surgió de una inquietud compartida de la Dra. Viviana Meruane y la candidata a Dra. Ninoska Leiva, quienes trataron de “entender por qué, si Chile tiene capacidades en investigación y empresas con interés en innovar, muchas veces esa conexión no logra consolidarse. Desde trabajos previos sobre colaboración en I+D, como el Programa de Innovación en Manufactura Avanzada, vimos que había un tema clave: la comunicación y la confianza que estaban marcando la diferencia”, explicaron.
Y es que la irrupción de la Inteligencia Artificial en la industria brinda el escenario ideal para profundizar en esa discusión, porque es un campo donde la colaboración entre universidad y empresa no es opcional, sino absolutamente necesaria.
Ante la interrogante ¿de qué manera la Inteligencia Artificial puede transformar actualmente la industria chilena? Las autoras detallaron que: “la IA ya no es una promesa futura, es una herramienta concreta que puede cambiar cómo funciona la industria hoy. Permite anticipar fallas en equipos, optimizar procesos productivos, mejorar la logística y tomar decisiones basadas en datos en tiempo real”.
Por otro lado, plantearon que en un país como Chile, donde todavía existe una fuerte dependencia de sectores extractivos, la IA abre una oportunidad estratégica para avanzar hacia una economía más diversificada, eficiente y sostenible. Incluso puede aportar en temas críticos como el uso del agua, la energía y la reducción de emisiones.
Desafíos para el país
Para la candidata a doctora en comunicación por la Universidad de Sevilla, Ninoska Leiva, las condiciones que dificultan la adopción de la IA en las empresas chilenas tiene que ver con un tema relacional. Y es que la construcción de un vínculo sólido entre las universidades y el mundo privado es una materia pendiente.
“Muchas veces las iniciativas fallan no porque falte capacidad técnica, sino porque no se logra construir una relación sólida entre quienes investigan y quienes necesitan aplicar esas soluciones. Cuando no hay confianza, compromiso o una buena comunicación, los proyectos simplemente no escalan. De hecho, el prestigio de una universidad no garantiza por sí solo una buena colaboración: lo que realmente importa es cómo se trabaja en conjunto y qué tan satisfechas quedan las partes con este proceso”, aseveró.
También plantearon que la IA exige algo muy concreto: datos, conocimiento y contexto, añadiendo que “las empresas tienen los datos y los problemas reales; las universidades, las herramientas y el conocimiento. Cuando ambas partes se abren a colaborar de verdad, por ejemplo compartiendo información crítica, se generan soluciones que sí tienen impacto”.
Respecto a las políticas públicas que el país necesita para impulsar la IA, aseguraron que se requiere de una mirada sistémica, donde convergen: academia, Estado e industria.
“No basta con financiar proyectos aislados. Es clave avanzar en financiamiento de largo plazo, apoyar la formación de talento especializado y, sobre todo, fortalecer espacios donde distintos actores puedan trabajar juntos”, sentenciaron.
A esto, suman el factor Estado, señalando que debe cumplir un rol articulador, que permita conectar capacidades que hoy existen, pero que muchas veces están fragmentadas.
Este libro fue presentado en noviembre pasado (2025), en el marco del lanzamiento del Co-laboratorio de Innovación con Propósito Público (CLIPP).
Puedes revisar el texto completo aquí: