El Dr. Patricio Arrué, egresado del DIMEC, desarrolló un test rápido para detectar la enfermedad de Parkinson, que espera tenga una precisión sobre el 90%.
El Dr. Patricio Arrué estudió en el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Chile, donde se formó como ingeniero y se acercó a la ciencia. Luego, continuó sus estudios de postgrado en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), donde se especializó en ingeniería biomédica.
Actualmente, se desempeña como académico de la Universidad Técnica Federico Santa María, donde lidera el proyecto “Evaluación de la Disregulación Dinámica del Sistema Nervioso Autónomo en la Enfermedad de Parkinson: desde la Etapa Prodrómica hasta la Avanzada”.
Una investigación que se extenderá durante tres años y que le valió hacerse conocido, ya que el diario Las Últimas Noticias publicó una nota con su trabajo: el desarrollo de un test rápido para detectar el Parkinson en etapas tempranas.
Parkinson: el desafío de la detección temprana
El año 2023, se estimaba que en Chile 30.000 personas vivían con la enfermedad de Parkinson (EP), un trastorno degenerativo crónico y progresivo que afecta al sistema nervioso y que se caracteriza por la muerte de neuronas productoras de dopamina, un químico cerebral que ayuda a controlar el movimiento y la coordinación.
Una serie de síntomas de disfunción en el sistema nervioso autónomo que se presentan años antes del diagnóstico, pero que no se capturan clínicamente. Una idea que el docente observó y convirtió en el inicio de un estudio que podría contribuir a los pacientes, sus familias y el sistema de salud.
“Este estudio nace de la necesidad urgente de detectar el Parkinson en etapas tempranas, incluso antes de que aparezcan los síntomas clásicos como los temblores. Creamos un test rápido que dura solo tres minutos y que combina sensores portátiles —similares a los de un smartwatch— para medir cómo el corazón y los músculos se comunican mientras la persona mueve su brazo por 20 segundos. Esta ‘conversación’ entre el corazón y el movimiento se altera en personas con Parkinson, lo que nos permite identificar la enfermedad de forma objetiva, rápida y sin necesidad de pruebas invasivas”, explica Arrué.
A partir de este proyecto, comenta el académico, busca validar un algoritmo que combina métodos originarios del área de sistemas dinámicos, como también de la inteligencia artificial, para no sólo distinguir entre distintas severidades del Parkinson en pacientes ya diagnosticados, si no también detectar los síntomas “invisibles” de este mal, y en base a eso prediagnosticar.
“Esto, a diferencia del diagnóstico clínico, pretende funcionar de alerta a que la persona vaya al médico y realice los extensivos tests, tanto cuestionarios como de imagenología, para determinar fehacientemente lo determinado por el test de diagnóstico temprano. Esperamos en un futuro implementar este método mediante sensores accesibles como smartwatches en algún CESFAM donde la prevalencia de la enfermedad sea notoria”, detalla.
Para el Dr. Arrué uno de los principales desafíos del estudio es el reclutamiento de participantes para la investigación clínica, lo que espera que quede en un segundo plano gracias a las alianzas que ha construido con centros especializados: Centro de Trastornos del Movimiento (CETRAM) y el Instituto Nacional de Movimientos Anormales (INMOV).
Fraternidad beauchefiana
El investigador y docente tiene buenos recuerdos de su paso por el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Casa de Bello, resaltando al profesor Roger Bustamante, su profesor de tesis, con quien -además- sigue colaborando y compartiendo el amor por la mecánica de sólidos.
“Mi etapa como estudiante en el DIMEC fue, en general, muy feliz. Si bien siempre estuvo presente el desafío de mantener un buen rendimiento en un programa exigente, la comunidad que se formó fue fundamental para que mi experiencia fuese tan grata. Compañeros, profesores y funcionarios hicieron que todo ese esfuerzo valiera la pena”, aclara.
Recuerda con aprecio el Taller Molina, donde al alero de las dinámicas universitarias, se forjaban verdaderos lazos entre los estudiantes, profesores y funcionarios del laboratorio.
“Siempre sentí que, a diferencia de otros departamentos, en el DIMEC había un sentido fuerte de unidad y fraternidad. En general, me llevo del DIMEC recuerdos que atesoraré por siempre”, finaliza.
Por Comunicaciones DIMEC