Alumni DIMEC, Francisco Muñoz:  “El talento en Chile es excelente”

El ingeniero civil mecánico, formado en la Casa de Bello, lidera el equipo de modelamiento de sistemas de energía en Tesla. Un desafío que asume con una trayectoria profesional que comenzó a construir en Chile y continuó en Estados Unidos.

Francisco Muñoz es Ingeniero Civil Mecánico formado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. En enero de 2026, una publicación en el diario Las Últimas Noticias dio a conocer a nivel nacional un hito relevante en su carrera profesional: su incorporación a Tesla, una empresa que es reconocida por diseñar y fabricar vehículos eléctricos, entre otros componentes. 

Desde Palo Alto, California, abordó este paso en su carrera con la comunidad del  Departamento de Ingeniería Mecánica, así como los desafíos que enfrenta el país en materia de transición energética y las principales habilidades que debiera tener un ingeniero/a para insertarse laboralmente en la industria energética global. 

Su rol en esta empresa es liderar el equipo de modelamiento de sistemas de energía, lo que en términos generales, significa que actúa como un puente entre los expertos de hardware, software y negocios para identificar qué soluciones requerirán los sistemas de energía del futuro. 

“Las decisiones estratégicas que se apoyan en este trabajo se centran, justamente, en definir nuestra hoja de ruta tecnológica a mediano y largo plazo”, detalló.

Un cargo que, por cierto, también impone nuevos retos durante esta primera etapa de trabajo. Según detalló el ingeniero “el principal desafío es crear soluciones y modelos de negocio que sean compatibles con la velocidad a la que se transforman los sistemas eléctricos. Un claro ejemplo es Estados Unidos, donde el rápido aumento de la demanda eléctrica de los data centers para el entrenamiento e inferencia de modelos de inteligencia artificial nos obliga a innovar rápidamente para integrar estos nuevos consumos, optimizando y aprovechando al máximo la infraestructura eléctrica actual”.

Asumir este cargo también refleja su trayectoria profesional, donde resalta su base analítica como ingeniero se formó en la Universidad de Chile, y también su especialización en energía y mercados eléctricos, perfil que ha construido trabajando en Estados Unidos. 

“Volver a Chile fue muy importante para poder desarrollar una visión más holística del sector energía. Fue precisamente en Generadoras de Chile y a través de la consultoría donde aprendí cómo las instituciones, cultura y política terminan moldeando la regulación real de la industria. Esa experiencia me permitió además desarrollar una visión estratégica y de negocios que hoy me resulta muy útil en Tesla. Poder integrar todo este conocimiento es un privilegio, sobre todo en un sector en el que siempre hay algo nuevo que aprender”, rememoró.

Desafíos del sector energético 

Si bien Tesla es una compañía reconocida por su rol en el desarrollo de vehículos eléctricos, hoy en día su dimensión energética va más allá de la electromovilidad, adquiriendo un rol dentro de un ecosistema mayor a nivel global. 

“Tesla partió como una empresa enfocada en autos eléctricos, pero con el tiempo ha ido diversificando su oferta a un ecosistema que incluye generación solar, almacenamiento y robótica, así como también plataformas de optimización y agregación de recursos distribuidos. Si revisas los reportes financieros públicos de la compañía, en 2025 la división de energía generó casi $13.000 millones de dólares en ingresos. En términos de ingresos, esta área genera ingresos equivalentes a dos tercios de las ventas anuales de Codelco, el mayor productor de cobre del mundo”.

Desde su perspectiva, acelerar la transición energética implica múltiples desafíos en la actualidad, no obstante, plantea que el nodo crítico estaría vinculado al desarrollo de infraestructura. 

“Hay muchos desafíos que son locales y que, efectivamente, pueden apuntar a la regulación o realidad económica de cada región. Sin embargo, a nivel global, el gran cuello de botella creo que no es la tecnología, sino el progresivo deterioro en la capacidad de desarrollar proyectos de infraestructura crítica en plazos razonables. Como bien documentan libros como Abundance (Thompson y Klein) o Breakneck (Dan Wang), los procesos regulatorios que alguna vez se crearon para protegernos, hoy se han convertido en un laberinto burocrático que hacen difícil avanzar con grandes proyectos de infraestructura”, detalló. 

Añadiendo, además, que “en Chile hay un muy buen ejemplo de esto, la línea de transmisión Kimal-Lo Aguirre, cuya construcción depende de la tramitación de unos 5.000 permisos sectoriales. Eficientar estos procesos sin perder el estándar ambiental es un desafío urgente y transversal para todos los sectores de la economía, particularmente para un país como Chile si quiere mantener su protagonismo global en minería”.

Por otra parte, el país ha avanzado fuertemente en energías renovables, pero enfrenta problemas de transmisión, almacenamiento y vertimiento. ¿Qué lecciones ofrece el caso chileno para otros mercados?

Ante esta interrogante, el ingeniero formado en Beauchef señaló que: “Chile ya ha sido un caso de estudio para el diseño de mercados eléctricos en otras latitudes en más de una oportunidad. En 1982, fue pionero al ser el primer país del mundo en implementar un mercado eléctrico basado en la competencia y en separar los segmentos de generación, transmisión y distribución. En la última década, se ha posicionado nuevamente como líder en la integración de nuevas tecnologías como la solar, eólica y el almacenamiento”.

En ese sentido, plantea que hay lecciones en ambas direcciones, agregando que “para Chile, la rápida integración de estas tecnologías ha puesto de relieve la urgencia de modernizar el mercado mayorista de corto plazo y revisar la regulación de la distribución. Desde Chile para el resto del mundo, la gran lección es que para incentivar un rápido desarrollo de infraestructura ante una demanda creciente, no basta solo con tener mercados de corto plazo sofisticados. En algunos casos, también se requieren señales de largo plazo, que en nuestro caso han sido los contratos de suministro, ya que son estas las que permiten el acceso para el financiamiento de nuevos proyectos”.

Alumni DIMEC

Su paso por esta institución lo marcó tanto académica como humanamente, ya que conserva amistades de su etapa como estudiante universitario hasta la actualidad, quienes se transformaron, con el paso del tiempo, en una red invaluable para él. 

“Desde lo académico, valoro mucho el rigor y el desarrollo del pensamiento lógico del programa de ingeniería de la Universidad de Chile. Allí aprendes a no depender de fórmulas, sino a desglosar problemas hasta sus bases fundamentales y resolverlos desde cero. Esta capacidad es, a mi juicio, el sello más potente de la institución. Si bien la primera aplicación de esto fue en la ingeniería, a mí me ha permitido abordar desafíos mucho más generales y complejos, de esos en los que, inicialmente, uno no sabe ni por dónde empezar”, indicó.

Un segundo ámbito, tiene que ver con el impacto que se genera a nivel de las relaciones humanas, un rasgo muy particular de quienes pasan por el plantel y, en particular, por Beauchef.

“Por el lado humano, me llevo amistades inolvidables. Es muy bonito ver cómo han evolucionado nuestras carreras por distintos caminos, y cómo ese grupo se ha mantenido como una red de apoyo a la que uno recurre cuando toca tomar decisiones profesionales difíciles”, destacó Muñoz.

Habilidades para insertarse en la industria mundial

En un país ubicado tan lejos geográficamente puede parecer una dificultad desarrollar una carrera internacional. Sin embargo, para Francisco Muñoz los más de 9.300 kilómetros que separan Santiago de Silicon Valley no son un inconveniente, ya que existe lo más importante: la materia prima. 

Para el profesional el talento en Chile es excelente y “quienes salen a competir a nivel global suelen darse cuenta muy rápido de que nuestra preparación es tan buena como la de las mejores universidades del mundo”. 

Respecto a las habilidades más importantes para los profesionales que desean ser parte de este sector a nivel mundial, detalló las siguientes: 

  • Ser inteligente o tener buenas ideas no es suficiente para insertarse en la industria global, lo que diferencia a los profesionales es la capacidad de implementar una idea y de tener la tenacidad de no abandonarla, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.

   

  • No se dejen encasillar por lo que estudiaron en la universidad, hoy es mucho más importante cultivar la adaptabilidad y la curiosidad intelectual. Como bien explica David Epstein en su libro Range, a veces los especialistas se aferran tanto a las herramientas de su propia disciplina que terminan perdiendo la capacidad de ver el problema real.

        

  • Aprender a escuchar e integrar la visión de personas que han recorrido un camino profesional completamente distinto al de uno.

       

  • Por último, quien busque desarrollarse en áreas creativas, lo que abarca desde la investigación académica hasta la innovación en la industria y el emprendimiento, debe aprender a convivir con el riesgo de equivocarse. Aprender a tomar riesgos calculados y a entender el error como una parte del proceso es la única forma de abrir nuevos caminos.

 

Por Comunicaciones DIMEC